Ella tendría alrededor de siete años, ya para ese entonces el mundo no era el mejor lugar para poder estar, se sentía aturdida ante una sociedad que te calificaba, te criticaba, te destruía, te hacia basura. Seguramente pensaran que la pequeña era una desgracia, pues así se sentía a su corta edad siendo más grande que las demás, sintiéndose más fea que las demás, sintiéndose rechazada por los demás, sintiéndose inútil.
Los padres que son los que supuestamente te deben ayudar a poder sobrellevar estas cosas, no eran más que una tortura diaria para ella, peleas, gritos, golpes, no hacia ella (por lo menos fue lo único positivo de ese momento), pero creo que era mucho peor verlos pelear de esa manera, pensando que tal vez ella era la culpable de todos sus problemas. El peor de sus días y que no pudo entender hasta que cumplió cierta edad, fue cuando su madre la despertó (tenia días de no verla ya que se había encerrado en su cuarto) y le dijo que la quería mucho, ella abrió los ojos y lo primero que vio fue las marcas de sus muñecas, ella le pregunto porque las tenia, que le había pasado, no entendía nada, la madre respondió: “Me raspe”. Obviamente que tendrían que pasar muchos años de experiencia para poder entender que esas marcas no eran simples “raspones”.
Tiempo después ese drama familiar “acabo” cuando de regreso de la escuela encontró a su madre sentada en la sala, y llorando esta le dijo que ya no iba a vivir más con ellos, se iba de la casa. Lo primero que pensarían seguro es que si se separaron ya no habría problemas, pues se equivocaron, el decidir con quien se iba a quedar con el padre o con la madre, eso le costó más que nada, decidió quedarse con el padre, no porque lo quisiera más, no porque no quisiera estar con su madre después de lo ocurrido, a los dos los quería igual, con los dos quería estar, pero lamentablemente así se dio la situación, debía elegir a alguien. Debido a esto su madre entro en una cierta depresión por la cual cada vez que la pequeña hablaba con ella por teléfono siempre peleaban, gritaban, lloraban, era demasiado insoportable, demasiado para una niña, ella solo pensaba que hizo mal para merecer todas esas cosas, porque era ella la que tenía que sufrir todo eso mientras que otros podían sonreír, jugar, cantar, no como ella que la mitad del tiempo lloraba mientras nadie la veía, se sentía sola, nadie podría ayudarla.
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